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“Con el uso de semillas no controladas, perdemos todos”


ESPAÑA - El presidente de la Asociación de Empresas Productoras de Semillas Selectas (Aprose) repasa los retos que afronta esta Asociación, que cuenta con 43 empresas, pero en plena fase de crecimiento y adhesión de socios. Las compañías españolas de semilla certificada generan un volumen de negocio de 120 millones de euros, de los cuales unos 50 millones corresponden a los socios de Aprose, una entidad que está adherida a las federaciones europea e internacional de semillas y a la interprofesional de cereales panificables Incerphan, entre otras. 

Entre las prioridades de estas empresas, trabajan por encontrar variedades resistentes a enfermedades -como la roya amarilla del cereal-, que sean más productivas y mejor adaptadas a la variabilidad climática, según destaca. 

El presidente especifica que el material certificado representa apenas el 25 % de todas las siembras españolas de “cereal-paja” -como avena, cebada, trigo, centena o triticales-, a pesar de que se emplean más de un millón de toneladas cada año. Los agricultores tiene dos opciones legales, por lo que respecta al uso de este material vegetal: adquieren semillas certificadas a un proveedor, o bien reutilizan su propia cosecha para tal fin -operando por sí mismos o con la ayuda de un centro autorizado-. 

Esta vía representa la mitad del mercado, en este segmento de cereal, pero el otro 50 % corresponde a personas que compran grano habilitado para siembra que no está certificado y que, por tanto, no tiene autorización, ni control ni etiqueta. 

Bagüés calcula que estas prácticas irregulares impiden que las empresas legales obtengan un volumen de negocio de 500 millones de euros, sólo en el sector del cereal-paja, exceptuando el maíz. 
Pérdidas económicas y mucho más 

Según puntualiza, no sólo se produce un daño económico sino que el uso de semilla no certificada resta fondos para que los centros de investigación sigan haciendo su trabajo, lastra la productividad del agricultor y la calidad de las cosechas y merma la innovación, a pesar de que España tiene el clima adecuado para ser líder. “Para estar en la vanguardia de la agricultura, deberíamos empezar por la semilla. España podría competir con productos de mayor valor añadido, como trigos duros y trigos blandos de fuerza o cebadas malteras superiores a otros países”, abunda el presidente, pero para eso se necesitan granos con todas las garantías. 
Coste de las semillas 

Afirma que “no es cierto que las semillas certificadas sean más caras” porque, cuanto más se utilicen, más se abaratarán por economía de escala y, además, el mercado las remunera mejor. Asimismo, advierte de los riesgos derivados de la utilización de material sin certificación, como la contaminación de cosechas, las enfermedades y posible pérdida de calidad y de los ingresos.