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Agua y agricultura, un debate impostergable


En el proceso de multiplicar la productividad de la agricultura en los próximos años, para alimentar a una población mundial creciente, un tema será central: el agua. En eso coincidieron muchos de los expertos que participaron del congreso organizado, aquí, en Lexington, por la compañía Alltech. Algunas cifras que mostraron los especialistas realmente ponen la cuestión en blanco sobre negro. Sin ir más lejos, aquí, en EE.UU., el Gobierno predice que para el 2025 casi 40 de los 50 Estados del país tendrán necesidades insatisfechas de agua. Ahora, California y otros siete Estados conviven con una situación permanente de sequía. “Así como vemos refugiados en Europa por las guerras en Oriente Medio, en los próximos años veremos ‘refugiados del agua’ en varias regiones del mundo”, advirtió el especialista Seth Siegel, autor del libro “Deja que allí haya agua” (en inglés “Let there be water”), que explica lo que considera el milagro israelí, un proceso que convirtió el desierto en una región muy fértil y con enorme productividad agrícola. Siegel dice que el 60% de Israel era o es desierto, pero la supervivencia del país dependía de convertir buena parte de eso en áreas productivas. Ese fue uno de los objetivos que se planteó el primer ministro David Ben Gurión, que generó así el puntapié inicial para el gran desarrollo de la tecnología israelí en el uso eficiente del agua a través de distintos sistemas de riego. Como recordó el experto, el 70% del agua dulce del mundo se usa en la agricultura, por lo cual está claro que la actividad tiene un rol clave en la preservación del recurso. Por su parte, Ramez Naam nació en Egipto, pero creció en EE.UU., donde hizo una fortuna trabajando en Microsoft y ahora se dedica a invertir en energías renovables, el tema que convirtió en la razón de su vida. Con ese “background”, no duda de que la utilización correcta de esas tecnologías será cada vez más necesaria para resolver los problemas que enfrenta la humanidad. Y, en materia de agua, pone el ejemplo de países como Dubai, que desalinizan en forma masiva y a muy bajo costo el agua del mar, para convertirla en potable. “La creencia de que la tecnología es cara es equivocada. En todos los órdenes, y no sólo en los teléfonos y las computadoras, será cada vez más accesible, y clave para cuidar el ambiente y producir más, para a su vez sacar a la gente de la pobreza”, aseguró Naam. Y finalizó con un ejemplo reciente, que muestra muy bien que la tecnología será cada vez más barata y sustentable: la de los autos Tesla, una empresa de Silicon Valley que recibió 400.000 pedidos de vehículos eléctricos de lujo en apenas 20 días, para entregar recién a partir de 2018 (valen unos 35.000 dólares). Luego, lo proyectó hacia adelante, con optimismo: “La producción de autos eléctricos crece al 60% anual y se espera que para el 2020 se produzcan unos 500.000 autos eléctricos por año, que sin ninguna duda serán mucho más baratos que hoy”.