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Reclaman sistema “integral y unificado” de cobro en semilla


"La semilla fiscalizada, la erradicación de la semilla ilegal (bolsa blanca) y el uso propio bajo las condiciones acordadas con el titular de los derechos de propiedad intelectual son fundamentales para el reconocimiento de dichos derechos sobre las innovaciones contenidas dentro de una semilla". Así los sostuvo ayer la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) en un comunicado en el que explica que entiende como fundamental la existencia de un sistema integral y unificado de cobro en la semilla de los derechos de propiedad intelectual allí contenidos. "Mientras no sea posible la instrumentación de tal sistema, se apoyarán los sistemas alternativos existentes". 

Por esa razón, ASA considera que los pilares a desarrollar donde el Estado cumple un rol estratégico deberían ser: 

-Los titulares de los derechos del obtentor (sobre el germoplasma) y el titular de los derechos de patente (sobre una invención biotecnológica aplicada a las plantas) deben tener la libertad de establecer las condiciones para su uso incluyendo entre otros el precio por la utilización de sus creaciones intelectuales. 

-Todo uso de las creaciones intelectuales debe tener su compensación económica en los términos establecidos por su titular. 

-Cada uso de la creación intelectual protegida genera el derecho al cobro de una compensación por parte de su titular. 

-Los mecanismos de reconocimiento del uso de las creaciones intelectuales deben ser establecidos por el titular de las mismas, respetando el ordenamiento jurídico existente. 

-El Estado debe promover marcos regulatorios que permitan el ejercicio de estos derechos y sancionen a aquellos que los infrinjan. 

-La agroindustria necesita mecanismos eficaces para defender sus derechos 

"ASA rechaza toda iniciativa contraria a estos principios", sostiene, y concluye que la semilla es un insumo estratégico, el primero de la cadena y el que más valor agregado le aporta a la cadena agroindustrial. La industria semillera nacional se constituye en el clúster de la semilla conformado por empresas privadas e instituciones oficiales cuya misión es el desarrollo de nuevas variedades vegetales junto con la aplicación de la agrobiotecnología. Esta industria constituye la base para que la Argentina disponga tanto de soberanía como de seguridad alimentaria. La Argentina puede afianzarse como uno de los principales actores a nivel mundial y llegar a ser el principal semillero del mundo en un marco de adecuado desarrollo territorial, cuidando el medio ambiente y asegurando la sustentabilidad. "Para eso es necesario contar con leyes y marcos regulatorios modernos y adecuados a la realidad vigente en el agro. Sin un respeto a la propiedad intelectual nada de esto será posible", finaliza.