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Ley de semillas: las empresas resisten el proyecto oficial


Es porque pretenden cobrar más tiempo regalías por el uso propio de la semilla. Aval de los productores. 

Aunque muchos en el Gobierno lo veían como un salto sin red por la multitud de intereses que había que compatibilizar, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, presentó el jueves en el Congreso el proyecto para modificar la ley de semillas, de 1973. Buryaile lo hizo antes de partir a París hacia la mayor feria de alimentación del mundo. Cuenta con el aval de los productores. 
Corte de cinta. Ricardo Buryaile junto a su par francés cortan dejan inaugurada ayer la SIAL en París. 

El verdadero nudo pasa por la normativa sobre el uso propio de la semilla. Es decir, la posibilidad de multiplicarla por parte del productor. Como Argentina tiene la naturaleza como ventaja, la semilla se reproduce con calidad y sin problemas. La ley permite usar parte de la cosecha de soja o trigo para volver a utilizarla en la siguiente campaña como semilla. Pero ahora el productor deberá pagar un derecho a las semilleras por las siguientes tres campañas si siembra en la misma superficie comprada. Y al cuarto ciclo no deberá pagar más. Si abarca una superficie mayor, deberá abonar la diferencia. 

Quedan exceptuados los pueblos originarios y quienes tengan una facturación anual menor a $ 1,8 millones (tres veces la categoría más alta del monotributo). 

Según Guillermo Bernaudo, jefe de Gabinete de Agroindustria, hoy el 70 al 80% no reconoce la propiedad intelectual, “con la ley habrá obligación”, indicó a Clarín. Para los semilleros es un plazo exiguo que desalienta la incorporación de tecnología. Alfredo Paseyro, de la Asociación de Semilleros, advirtió: “Un kilo de grano de maíz vale 15 centavos de dólar, pero un kilo de semilla de maíz cuesta 10 dólares. Con la ley, Argentina renuncia al valor agregado”, resaltó. 

Buryaile puso empeño personal en que el proyecto viera la luz. A lo largo del año desfilaron varios de los dueños de las semilleras más poderosas del mundo por su despacho. Algunas hasta amenazaron con dejar el país. En el medio hubo un duro conflicto con Monsanto que pretendió ejercer controles por su cuenta. Trascendió una áspera reunión con el CEO mundial de Monsanto en presencia de Gustavo Lopetegui, en nombre de la Jefatura de Gabinete. “Si se van, volver les va a salir muy caro”, aseguran que les disparó Lopetegui, de acuerdo a testigos. Monsanto pasa ahora a manos de Bayer. En la Casa Rosada deslizan que el gigante alemán ve con simpatía la iniciativa. 

“La ley equilibra intereses y es muy importante que haya debate en el Congreso”, añadió Bernaudo. Para Fernando Villela, director de Bioeconomía de la UBA, “es un paso. Pero el país necesita que el progreso genético sea continuo”.